REVIEW: "VILLA GAZMOÑA"
- Daniel Morales Lopez
- 31 oct 2024
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 26 dic 2024
La adaptación de Con la Honra en el Alambre de Jorge Arroyo a Villa Gazmoña, dirigida por Roberto Zeledón y presentada en el Teatro de la Aduana Alberto Cañas Escalante, desafortunadamente se queda corta, tanto en dirección como en actuaciones. Aunque el concepto inicial promete, la ejecución pierde fuerza, y esto es evidente desde el inicio.
La versión original tuvo un buen recibimiento en su momento, según su autor Jorge Arroyo, pero esta adaptación intenta introducir elementos modernos como inteligencia artificial, memes y recursos digitales sin una integración clara. Este intento de actualizar la obra hace que el público no logre identificar en qué tiempo se desarrolla la historia, quedando en una especie de limbo temporal que no consigue enganchar.
La trama se centra en los habitantes de Villa Gazmoña, un lugar donde reina la tranquilidad hasta que una de las habitantes decide organizar un concurso sobre quién es la persona más virtuosa de la villa. Sin embargo, al incorporar a la creadora de contenido —interpretada por Majo Pereira— para “digitalizar” la villa, el resultado es confuso, ya que el inicio sugiere una época pasada. La alternancia entre estos mundos carece de coherencia, y el uso de la tecnología en esta obra de época parece forzado.
En cuanto a las actuaciones, aunque hay rostros nuevos en el elenco, estas se sienten poco naturales, como si el texto fuera recitado sin intención real, restándole vitalidad al montaje. Majo Pereira, quien ha mostrado su talento en obras como Los Tres Encantos y Cenicienta: Un Cuento Moderno, tiene potencial para su rol de creadora de contenido, especialmente considerando su presencia en plataformas como TikTok e Instagram. Sin embargo, su personaje, quien podría haber sido la conexión entre lo digital y la villa, no logra aprovecharse, dejándonos con un gran sinsabor de lo que viste.
Lolita Aguilar interpreta a Martina, empleada de Mirtala. El personaje de Aguilar es el que lleva el peso de la comedia en la puesta en escena pero la actriz no lo logra, se siente cierta dificultad en su timing cómico; y la mayoría de sus intervenciones cómicas son rompiendo la cuarta pared y éstas no provocan ningún efecto en el público, por ende, cada vez que estas suceden en vez de conseguir un efecto gracioso, provoca cierta incomodidad.
María Antillón interpreta a Emilia, prima de Mirtala. Antillón se convierte en Emilia en su totalidad, desde su corporalidad hasta en su tono de voz. Desde su primera aparición, percibís todas las características de su personaje: superioridad al dirigirse a los demás y una clase social alta. Sin embargo, las interacciones que tiene con Mirtala - interpretada por Grettel Cedeño - se sienten fingidas, y no tanto esa química que debería haber considerando que sus personajes tienen una relación familiar.

El diseño de escenografía e iluminación que planteó Katherine Bermúdez es muy dinámico y con sorpresas constantes. Es decir, al inicio vemos la casa de Mirtala pero conforme la obra va pasando podemos ir viendo distintos lugares como la casa de José Dolores; pero donde la escenografía del montaje se lleva la mejor parte es en el cubículo de la creadora de contenido; desde un inicio éste te llama la atención, y ya sabés con solo verlo cuál personaje lo utiliza.
En el área de vestuario, Wendy Hall es la encargada. Aquí también la obra se lleva uno de los aciertos, ya que desde un inicio nos deja en claro que estamos en dos "realidades" distintas: la del mundo digital y la de Villa Gazmoña. Desde el vestuario de Majo Pereira lleno de juventud y frescura y el de los habitantes de la villa, que desde el momento en el que los ves, entendés que vienen de una zona del campo o lugares aledaños.

La adaptación de Con la Honra en el Alambre a Villa Gazmoña, dirigida por Roberto Zeledón, presenta una ejecución débil en cuanto a dirección y actuaciones, limitando el potencial de su concepto inicial. A pesar de los intentos por modernizar la historia con elementos de inteligencia artificial y recursos digitales, la integración resulta confusa, dejando al público sin una noción clara del tiempo en que ocurre la trama. Las actuaciones, aunque incluyen talento joven, carecen de naturalidad y vitalidad, en particular el personaje de la creadora de contenido, interpretado por Majo Pereira, quien no logra ser un enlace efectivo entre el mundo digital y la villa. La comedia de Lolita Aguilar también falla en conectar con el público, mientras que María Antillón destaca en su rol, aunque sin una química convincente con el resto del elenco. A pesar de estos puntos débiles, la escenografía e iluminación de Katherine Bermúdez y el vestuario de Wendy Hall se destacan como aciertos, logrando diferenciar visualmente los dos mundos de la historia. En general, la obra muestra buenas intenciones, pero no alcanza su potencial debido a problemas en su ejecución y coherencia narrativa.

"Villa Gazmoña" se presenta en el Teatro de la Aduana Alberto Cañas del 10 al 27 de octubre. Jueves, viernes y sábados a las 7:00 p.m. y domingo a las 5:00 p.m.
Todas las fotografías utilizadas al hacer este review fueron tomadas de la página del Ministerio de Cultura y Juventud.
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