MAFIOSAS - CRÍTICA
- Daniel Morales Lopez
- 4 mar
- 4 Min. de lectura
Tres mujeres se reúnen para celebrar el regreso de una amiga del alma, pero lo que inicia como una velada íntima pronto se convierte en una situación que se sale de control. Así arranca «Mafiosas», una comedia que transita entre el suspenso y la reflexión, donde una circunstancia inesperada obliga a sus protagonistas a enfrentar secretos inteligentemente guardados y a cuestionar las máscaras que, muchas veces, usamos para sobrevivir.
Suspenso, comedia e introspección son algunos de los caminos que «Mafiosas» intenta recorrer; sin embargo, ahí radica su mayor debilidad: la obra no termina de definir su identidad. Se encuentra entre el humor y la tensión sin tener una línea dramática clara, y aunque el suspenso aparece, finalmente son la comedia y la reflexión los que dominan, dejando la parte de suspenso no tan abordada como las demás.

Karla, Luisa y Angie deciden organizar una fiesta sorpresa para su amiga Mandy. El plan parece sencillo: con la ayuda de Felipe, el guarda del condominio, entran por la ventana de su apartamento. Todo marcha según lo previsto… hasta que, ya dentro, escuchan la conversación de unos hombres vinculados a una mafia que buscan a Mandy por una misteriosa prótesis de una pierna. Ese descubrimiento desata el caos.
Tras comprender la gravedad de lo que han escuchado, las tres amigas intentan idear un plan para salir impunes de la situación. Sin embargo, el encierro y la tensión comienzan a sacar a la superficie conflictos personales que cada una había preferido callar. Lo que inicia como una estrategia de supervivencia termina convirtiéndose en algo muchísimo más de sororidad, obligándolas a enfrentar aquello que las distanciaba.

Juan Pablo Cambronero (dirección) aborda el texto de manera que, en los momentos introspectivos y de mayor carga dramática, los caricaturiza hasta cierto punto; acompaña estas escenas con música de fondo que, en lugar de potenciar las emociones de los personajes, no termina de profundizar en su conflicto interno, sino que subraya lo evidente y diluye la intensidad que la escena podría alcanzar. Esto provoca que las transiciones hacia lo más íntimo pierdan peso y que no se logre conectar del todo con la capa más vulnerable de las protagonistas. Su fuerte está en la construcción de atmósferas de suspenso, donde sí logra mantener la incógnita de: ¿qué pasará? En esos momentos, la tensión se sostiene, el ritmo se ajusta y la escena encuentra una dirección más definida, permitiendo que el espectador se involucre activamente en la incertidumbre.

Andrea Oryza (dramaturgia) escribe personajes muy bien definidos: Karla es la imprudente del grupo, quien se atreve a realizar las preguntas que ninguna otra haría; Luisa, la mente del grupo, la razón, quien las orienta a llevar a cabo la mejor decisión desde lo racional; y Angie funciona como la conciencia moral, guiada por su fe y por una necesidad constante de actuar desde lo que considera correcto. Más allá de lo mafioso y algo policiaco que puede ser la obra, el tema central de «Mafiosas» es la amistad y cómo, a través del tiempo, ciertas situaciones que ocultaron entre ellas las fueron alejando hasta que, en medio de la crisis, todo explota. Es justo ahí donde «Mafiosas» puede ser aún más potente: aunque se presenta como un suspenso cómico, la comedia es, en su mayoría, circunstancial. Oryza profundiza en sus personajes y en las tensiones que cargan, encontrando mayor fuerza en los conflictos emocionales que en la intriga que impulsa la acción.

Claudia Catania y Andrea Oryza interpretan a Luisa y Angie respectivamente. Oryza construye a Angie de una manera muy interesante. Al inicio, vemos a una mujer muy recatada que, poco a poco, dadas las circunstancias, se va transformando en una que pierde el control de su cordura, logrando que Angie sea un personaje contrastante. Este cambio le permite explorar distintos registros en escena y convierte a Angie en una de las presencias más impredecibles dentro de la dinámica del grupo. Por su parte, Claudia Catania encuentra su mayor fortaleza en los momentos más introspectivos del personaje de Luisa, donde logra sostener con mayor profundidad emocional las escenas de mayor carga dramática.

Por su parte, Katherine Bermúdez como Karla asume el mayor peso cómico dentro de la historia. Sin embargo, varios de estos momentos aún podrían encontrar una mayor organicidad dentro del ritmo de la escena para potenciar su efecto. En el momento más dramático del personaje, particularmente en su confesión, el tono cómico termina imponiéndose y la carga emocional de la escena pierde algo de fuerza. Ajustar ese equilibrio entre humor y vulnerabilidad podría permitir que el momento tenga un mayor impacto interpretativo.

En su equipo creativo, Katherine Bermúdez (escenografía) realiza un diseño bastante acertado. A ver, se nos dice que estamos en un condominio exclusivo, y este concepto es captado desde el inicio de la obra. Toda la utilería y los decorados de la escena nos llevan a este condominio, construyendo un espacio doméstico que refleja ese estilo de vida cómodo y privado en el que habitan los personajes. La escenografía logra situarnos rápidamente dentro del lugar donde ocurre la acción y ayuda a que el espectador entienda el contexto social en el que se desarrolla la historia.

«Mafiosas» es una obra que encuentra su mayor interés cuando deja de lado la intriga mafiosa y se concentra en lo que realmente la sostiene: la relación entre estas tres mujeres. En medio del caos, los secretos y las confesiones, la obra deja ver un retrato de amistad atravesado por tensiones, silencios y afectos que han cambiado con el tiempo. Sin embargo, su constante tránsito entre comedia, suspenso e introspección provoca que la propuesta no termine de consolidar una identidad tonal del todo clara. Aun así, cuando se detiene en los vínculos y en los conflictos emocionales de sus personajes, «Mafiosas» demuestra el potencial que tiene su núcleo dramático: el de explorar cómo, incluso en las situaciones más extremas, las amistades se ponen a prueba, se fracturan y, en ocasiones, encuentran la manera de reconstruirse.

«Mafiosas» se presenta del 27 de febrero al 15 de marzo en el Teatro de Bolsillo. (excepto 01 de marzo). Viernes y sábados a las 7:00 p.m. y domingos a las 6:00 p.m.




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